
El mar rompiendo en el acantilado
el fuego de una hoguera crepitando
el viento a las nubes transformando
y tu rostro sereno y confiado.
Éstas son las visiones que me atrapan
y no puedo dejar de contemplarlas
quiero ser dueño de ellas para amarlas
y entre el hueco de mis dedos se me escapan.
Así tiene que ser mi paraíso
logrando mis deseos más arcanos
moldear tu cuerpo con mis manos
y cubrirte de besos si es preciso.
Fundir nuestras almas con los labios
latir al mismo ritmo corazones
sentir los dos las mismas ilusiones
felices como necios siendo sabios.
Iñaki Hidalgo Cosgaya


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