domingo, 30 de diciembre de 2007

Silencio


Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.
Octavio Paz

viernes, 28 de diciembre de 2007

A la bien amada


Eres mi palacio, mi crepúsculo y mi otoño
mi manto de brocato y mi jardín de lirios
Mi cazoleta de oro y mi blanca colonia
Mi estanque de rosas y de iris
Tu eres mis perfumes de ámbar y miel mi palma
Mis hojas, mis cantos de cigarras en el aire,
Mi nieve que sucumbe, altiva y calma
Y mis algas y mis paisajes de mar.
Y tu eres mi reloj de monótono tañido
Mi isla fresca y mi reconfortante oasis
Eres mi palacio, mi crepúsculo y mi otoño
Y mi manto de brocato y mi jardín de lirios.
Renée Vivien

jueves, 27 de diciembre de 2007

Estados


Líquida
desde tu nuca
deslizando por
tu cuello
mojándote en mi
llenguas de fuego
Sólida
desde tu cuello
adherida a
tu espalda
amasando piel
en trozos de lava
Gaseosa
ahogando tu cintura
arqueada
en torno tuyo
fluyendo en negro
humo de deseo.
Helena Pujalte

martes, 25 de diciembre de 2007

Una a una desmonté las piezas de tu alma


Una a una desmonté las piezas de tu alma.
Vi cómo era por dentro:
sus suaves coyunturas,
la resistencia esbelta de sus trazos.
Te aprendí palmo a palmo.
Pero perdí el secreto
de componerte.
Sé de tu alma menos que tú misma,
y el juguete difícil
es ya insoluble enigma.
Gerardo Diego

lunes, 24 de diciembre de 2007

El Alfarero


Todo tu cuerpo tiene
copa o dulzura destinada a mí.

Cuando subo la mano
encuentro en cada sitio una paloma
que me buscaba, como
si te hubieran, amor, hecho de arcilla
para mis propias manos de alfarero.

Tus rodillas, tus senos,
tu cintura
faltan en mí como en el hueco
de una tierra sedienta
de la que desprendieron
una forma,
y juntos
somos completos, como un solo río,
como una sola arena.

Pablo Neruda

Poema de amor busca mujer


Poema de amor busca mujer:
sin límite de primaveras,
pero de pocos otoños.
Buena salteadora de tristezas.
Apostadora de vez en cuando a lo perdido.
Vacunada contra el imposible.
Imprescindible sonrisa a manos llenas.
Se valorará capacidad de confidencia.
Abstenerse corazones de oro,
damas de respetables costumbres,
princesas de torneadas almenas.
Se ofrece:
despacho propio en estos versos
con vistas a un aguacero de dudas.
Sueldo ninguno, pero comisión en los sueños.
Inmediata incorporación a la complicidad.
Interesadas entrar sin llamar
no sin antes haber quemado
todo tipo de referencias.
Pedro Flores

domingo, 23 de diciembre de 2007

Egoísmo de amor


Te quiero así, con celos y con rabia,
con toda la potencia de la sangre
y sin claudicaciones en el alma.

Te quiero como un hombre enamorado,
que comparte la vida y la esperanza
pero no el tiempo del objeto amado.

Te quiero con dolor y sin temores,
como quiso a la lanza de Longinos
quien fabricó una cruz con sus amores.

Te quiero con amor, sin tolerancias,
midiendo el universo con tu nombre
y el vacío estelar con tus distancias.

Te quiero sin renuncias, toda mía,
como el amanecer que no tolera
que le quiten un átomo del día.

Te quiero con razón o contra ella,
como el acantilado indiferente
al mar que lo acaricia o que lo estrella.

Te quiero con pasión, como el gitano
a quien le brilla el alma en la pupila
y el filo de la sangre entre la mano.

Te quiero con violencia y desespero,
como quiere el marino en la tormenta
el áncora remota de un lucero.

Te quiero contra todo y contra todos
sin medir el amor ni el sacrificio
y sin buscar esguinces ni recodos.

Te quiero con temblor, con la entereza
de no haber conocido la sonrisa
de quien entrega el alma por flaqueza.

Te quiero como hombre, alta la frente
y sin las cobardías que arrodillan
la indignidad servil de mucha gente.

Te quiero con furor, como mereces,
montando guardia al pie de tu cariño,
dispuesto a dar la vida una y mil veces.

Te quiero así: con celos y con rabia,
con el golpe total de las arterias
y el ancestro viril de nuestra raza.

Jorge Robledo Ortiz

viernes, 21 de diciembre de 2007

Broadway


El amor es un juego apasionante
y el mejor sustituto del amor.
De aquel amor inmenso, el amor único,
que uno halla varias veces por el tiempo.
El recíproco amor es lo más bello.
Lo sabemos los dos. Pero es muy grande
el vacío que se abre entre el amor
que se ha ido y el amor que aún no ha llegado.
¿Por qué llenarlo, pues, con la tristeza
si es posible colmarlo de sonrisas?
Si se ha ocultado el sol pueden los faros
del coche iluminar la carretera.
Mientras llega otro amor buscando el nuestro
juguemos, sólo juego, a enamorarnos.
Juguemos a querernos, sin querernos,
hasta el día en que alguno de los dos
vuelva a sentir amor por cualquier otro.
El amor es hermoso aún como juego.
José María Fonollosa

jueves, 20 de diciembre de 2007

Nido celeste


Los hilos plateados de la noche se anudan a mis sueños
igual que la hiedra se enlaza al vientre del planeta.
Los escombros de la luna caen sobre mi corazón
y las constelaciones fluyen como espectros de agua
que dibujan eclipses ante mis pupilas.
El sol me ha marcado su emblema en la espalda,
el oleaje de los astros resucita mis ecos nebulosos.
Fragmentos míos se mezclaron con la raíz de las
estrellas;
mi médula es una cordillera que acaricia la boca del
cielo
y yo soy un ave que se anida en la cumbre de la aurora.
Andrea Olson

sábado, 15 de diciembre de 2007

Canción última


Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llantoa
donde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.
y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza.

Miguel Hernández

viernes, 14 de diciembre de 2007

Poesía eres tú


jueves, 13 de diciembre de 2007

Amor oculto


Como el tumulto gris del mar levanta
un alto cerco de espuma, maravilla
multiforme del agua, y ya en la orilla
roto, otra nueva espuma se adelanta;

Como el campo despierta en primavera
eternamente, fiel bajo el sombrío
celaje de las nubes, y al sol frío
con asfodelos cubre la pradera;

Como el genio en distintos cuerpos nace,
formas que han de nutrir la antigua gloria
de su fuego, mientrad la humana escoria
sueña ardiendo en la llama y se deshace,

Así siempre, como agua, flor o llama,
Vuelves entre la sombra, fuerza oculta
del otro amor. El mundo bajo insulta.
Pero la vida es tuya: surge y ama.
Luis Cernuda

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Solidaridad


Te escribo en esta mañana de viernes
con la compañía de mis objetos cotidianos.
Hoy aterrizaron en casa dos visitantes nuevas
que inundaron de sorpresa mi rutina.
Miré al techo buscando una respuesta
y me acordé del cielo ampurdanés y de tus ojos
pero sólo encontré una mancha amarilla en el techo
y dos gotas inmensas con música de fondo.
Coloqué algunos cubos y me quedé observando
las goteras resbalaban por mi rostro
y sentí que el techo, en un acto solidario,
se desmoronaba despacio, despacio.
En este viernes irrespirable
una llamada tuya bastará para sanarme.
Glòria Bosch

martes, 11 de diciembre de 2007

Canción de noche


La noche que yo amo
guarda tu esquina
y me sorprende de que te apees
en los desfiles de cartón
muda la piel en las playas
antes que en los calabozos
La noche que yo amo
tiene tu boca
porque cuando besa tiemblo
le gusta travestirse
antes que ponerse
el mismo traje en los entierros
corretea descalza
en las iglesias
antes que masturbarse en el metro
La noche que yo amo
no le pone pleito a tu esquina
coladero de pasión y música
tiene tu mirada risueña
se precipita en mis ingles
no sabe de juez ni de cura
ni espera cadalsos
ni pone grilletes
a mis gemidos
ni me roba
los meses del calendario
ni sabe que pasará mañana.
Pepa Ortiz Moreno

lunes, 10 de diciembre de 2007

Para ser más de ti


Para ser más de ti
he querido estrenarme por la fiebre,
sofocar los aleros de tu risa,
reventar como un trueno.
Encenderme o morir
anónima en tu vértigo,
para ser más de ti.
Para ser menos mía y de las cosas
he querido velarme por tu anchura,
deshabitarme entera
por dentro de tu piel y de tu sangre
y anclarme donde el Mar
derrota sus fronteras.
He querido, escalando hasta tu vértice,
recorrer el oleaje de tu boca,
trazarme geometría
más allá del abismo y de la esfera,
circular por tu puño, exactamente,
hasta hacerme destino de tu mano.
Ceñido, como un tacto por la piedra,
me alcanza el alambique de tus ojos,
súbito y necesario como un rezo.
Desertora de venas transitivas
he querido vivirte, amor, para vivirte,
para ser más de ti,
para oficiarte, amor, sobre la Vida.
Carmina Casala

domingo, 9 de diciembre de 2007

Mecánica de los cuerpos

Acaricio tus formas
suaves
como dunas
que no hay;
beso tus pezones
enhiestos y rosados
como un amanecer.
Tu cuerpo, emblema
crepitante.
Mi alma tiembla
al puro estado de belleza.
Tus ojos, reposa en ti el impulso
de una corriente azul.
Desciende a mí
tu voz.
La armonía
conquista los espacios
del tiempo
inasequible.

Pedro Shimose

viernes, 7 de diciembre de 2007

Éxtasis


Mira estamos vivos.
Siento la savia oscura galopar en mis cauces.
La luz borra quimeras
-huéspedes de párpado ceñido-
y dibuja sin prisa tu contorno olvidado.
El nácar de la arena tramonta el aire y se deshace.
En la playa las huellas son testigo.
Mi aliento y tu cuerpo palpitante repican:
Ya ves
estamos vivos.

Maybell Lebrón

jueves, 6 de diciembre de 2007

Safo A Cleis


Me amo en ti,
y
en tu figura,
me miro,
transformada
con la forma de mi sueño.

Al acariciarte
es mi reflejoel que acaricio
narciso
en el espejo de tu cuerpo.

Me miro, así,
toda yo
vuelta carne tuya,
belleza que amo,
seda que acaricioen tus mejillas.

Sabor de tu piel
en la blanca corola
de tus senos
y en la oscura y dulce fruta
de tu sexo.

Lenta y deleitosate recorro
con mis dedos
más sabios enformas que los de Fidias,
y vuelvo uncinturón de oro
mis brazos en torno
a tu cintura,mientras ávidas
mis piernas
-como lianas-se enredan en las tuyas
al tiempo que no hay límite
entre tu boca y la mía.

¿Tú o yo?¿Cuál soy?
¿o cuál tú eres?

Fundidas en el placer
todo se borra,
y sobre el lecho, entrelos deshojados jacintos
de las rotas guirnaldas-con que nos adornamos
para el íntimo festejo-sólo sé
que soy llama
encendida en tu aliento.
Enajenada en ti
sin tiempo
y sin fronteras.Perdida el borde de mi cuerpo,
en las oscuras aguas
del orgasmo,
me entrego hasta morir
en tu belleza.
Luz Méndez de la Vega

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Dejo que los demás sean ellos mismos


No corras desatinadamente intentando sanar a todos tus amigos.

Haz tu propio trabajo mental y sánate a ti mismo.

Eso será más benéfico que ninguna otra cosa para quienes te rodean.

No podemos hacer que los demás cambien.

Sólo podemos ofrecerles una atmósfera mental positiva donde tengan la posibilidad de cambiar si lo desean.

No es posible hacer el trabajo por otra persona, ni tampoco imponérselo.

Cada persona está aquí para aprender sus propias lecciones, y no les servirá de nada que se las demos resueltas, porque tiene que pasar personalmente por el proceso vital necesario para aprenderlas.

Lo único que podemos hacer por los demás es amarlos y dejar que sean quienes son, saber que su verdad está dentro de ellos, y que cambiarán cuando quieran hacerlo.
Louise L. Hay

domingo, 2 de diciembre de 2007

Amo tu desnudez


Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.
El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.
Roque Dalton