
Quiero de tu cuerpo
sorber la vaguada
hasta que pare
el ardor de mi sexo,
no retengas
humedades absorbibles
hasta que sane
mi mente agostada,
de tu boca a la mía
no más distancia
que el aire que sale
del beso cambalache
María José Mures
Alguien asesinó mi alegría

No hay comentarios:
Publicar un comentario