
Amor mío: guárdame entonces en
ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos
indiquen
que la vida se nos fue entre los
dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe
tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que
la primavera desciende.
Raul Zurita


No hay comentarios:
Publicar un comentario