
Por el horizonte
se asoma la luna
con gran rapidez
adueñándose de todos
los silencios.
Los sueños
la imploran misericordia,
las esperanzas
son convertidas en sus esclavas.
La luna ondea en el cielo
callado y melancólico.
Lentamente
comienza a dibujar
su gran poema enamorado
a lo largo del inmenso
firmamento.
José Gerardo Vargas Vega


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