miércoles, 17 de diciembre de 2008

A tu quietud


No puedo escaparme, ni dejarte, ni alejarme.
Aunque a veces me mienta para poder mentirte.
Camino, puedo sola, no pertenezco a nadie.
Y el camino queda lo mejor mal trazado
como me sea posible.
Me anestesio y salgo.
Hay mucha gente tapando las estrellas.
Todos miran, pasan, hablan.
No me ven, no me sienten, no me escuchan.
Ellos son una película.
Yo me sumo a su andar de celuloide
para mirar, pasar, hablar, ganarle al tiempo.
Sin ser, sin sentir, sin escuchar.
Pero las llamas del fuego verde-cosmos no se apagan,
y estás aunque no estés.
Te veo, te siento, te escucho, te llamo, te grito,
¡te necesito tanto!
¿Cómo podés permanecer en la película?
Si estoy aunque no esté.
Me ves, me sentís, me escuchás.
Ya no te mientas para poder mentirme.

María Luz Piñeyro

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