sábado, 8 de noviembre de 2008

Profecía


Algún día vendrás, sabes que miento,
que no puedo ya más tender la seda
lunar de la esperanza. Algún día
vendrás como una horca, el fiero
corazón guardando la armadura
y los labios en flor como limones
sangrados para el beso.
Peregrino lo sé, sé que algún día
recabarás aquí tu singladura
y yo te aguardaré, aguardaré
tu oído del vacío, sé que miento,
que no oiré nunca más
tu caracola niña. Puede ser
que vengas algún día
de otoño o una noche
de fuego en las ventanas, algún día
puede ser, pero sabes
que miento, yo no sé si algún día.
Juana Castro

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Posiblemente una de las cosas bonitas de esta vida es su capacidad de sorprendernos, de no saber nunca que pasará mañana. Es ella un camino que, a cada recodo, nos depara una sorpresa, muchas veces desagradable, otras ilusionantes. ¿Quién sabe que pasará mañana?

Un saludo.

agarimosa galega da fronteira oriental dijo...

Viejo farero, gracias por tu reflexión.