
En el tremendo silencio de los claustros,
en la cresta furiosa de una verde ola,
en el súbito despertar de unos ojos que se abren al mundo,
en la clara mañana que empezó mi vida,
en el viento que arrastra mi voz y la suya,
en la cumbre de la montaña más alta y más lejana,
en el cálido aroma de la canela, la vainilla y el enebro,
en la puerta misma del Infierno,
en el día de hoy, de hoy mismo
allí es donde vivo.
Aixa Prados


No hay comentarios:
Publicar un comentario