martes, 30 de junio de 2009

Errores


Una ventana al pasado.
Un trampolín hacia el futuro.
Una lágrima amarga por lo inevitable.
Una mirada náufraga en un mar de soledad.

Beatrice Bressan

lunes, 29 de junio de 2009

Hoy encuentro


Hoy encuentro, temblando ya y vacía,
la casa que los dos desperdiciamos
y el vago sueño del que despertamos
sin habernos dormido todavía.

Acordarse del agua en la sequía
no hace brotar ni florecer los ramos.
¿Dónde estás, dónde estoy, y dónde estamos?
¿Qué fue del mundo cuando amanecía?

Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.

Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...
Temo estar caminando por la muerte.

Antonio Gala

domingo, 28 de junio de 2009

Durmiendo


Durmiendo, girando incesantes como planetas en sus praderas nocturnas:
un roce es suficiente para hacernos saber que no estamos solas en el universo,
aún dormidas los fantasmas del sueño de dos mundos cruzan sus pueblos fantasmas,
casi hablándose entre sí.

Despierto al susurro de tus palabras dichas a años luz o años sombra
como si mi propia voz hablara.
Pero tenemos voces diferentes, aún en sueños,
y nuestros cuerpos, tan parecidos, son sin embargo diferentes
y resuena el pasado a través de nuestras venas cargado con lenguajes diferentes, sentidos diferentes,
pero cualquier crónica del mundo compartida podría ser escrita con un sentido nuevo:
éramos dos amantes de un género,
éramos dos mujeres de una generación.

sábado, 27 de junio de 2009

Noche

Quietos en la noche clara.
Mi cara junto a tu cara;la misma luna nos baña.
Piel contra piel, en mi cuerpo
siento el ritmo de un latido
¿es tu corazón o el mío?...
No sé cuándo me he dormido.

Ángela Figueroa Aymerich

viernes, 26 de junio de 2009

Desnuda

Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como un niño perdido
que en ti dejara quietas su edad y sus preguntas.

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que me nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a las sombras los deseos me ladran.

Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.

El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.

El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.

Roque Dalton

jueves, 25 de junio de 2009

Cien años



Quisiera que viviésemos cien años
para amarnos,
que el sol brillase tanto
y que nunca nos ciegue la penumbra.
Que en la noche las estrellas iluminen
y la luna acaricie con su manto
nuestro amor tan ardiente y encendido.
Que tu cuerpo tenga
la imperiosa necesidad
de enlazarse al mío,
y que nuestras almas
se unan tanto
sin saber siquiera
¡que alguna vez no estuvieron unidas!
Nora Friedmann

martes, 23 de junio de 2009

Aire libre


Si algo me gusta, es vivir.
Ver mi cuerpo en la calle,
hablar contigo como un camarada,
mirar escaparates
y, sobre todo, sonreír de lejos
a los árboles...

También me gustan los camiones grises
y muchísimo más los elefantes.
Besar tus pechos,
echarme en tu regazo y despeinarte,
tragar agua de mar como cerveza
amarga, espumeante.

Todo lo que sea salir
de casa, estornudar de tarde en tarde,
escupir contra el cielo de los tundras
y las medallas de los similares,
salir
de esta espaciosa y triste cárcel,
aligerar los ríos y los soles,
salir, salir al aire libre, al aire.

Blas de Otero

lunes, 22 de junio de 2009

Propuesta del higo


Te propongo
la dulzura del higo,
su carne sonrosada,
replegada y húmeda
como un animal marino.
Goza el misterio de este fruto,
su textura de molusco,
su íntimo tamaño.
Tersa,
su pulpa
apremiará el deseo
de tu lengua.
Te propongo
las delicias del higo.
Muerde su violado,
desamparado centro,
prueba de nuevo -empecinado-
su carne
que guarda mieles y diluvios.
Las delicias y dulzura del higo
-pequeño y desbordado-
tan sólo te propongo.
Que tu boca profunda
se demore
en el dulzor secreto,
que asalte con lentitud
su carne desvelada.
Deja que a tu paladar
traiga la memoria
de sabores primitivos.
Carmen Matute

sábado, 20 de junio de 2009

Tu voz


Profunda, ardiente, plástica, flexible,
casi palpable como miel sonora,
más que sobre tus ojos o tus labios,
sobre tu voz te reconstruyo toda.
Baldomero Fernández

jueves, 18 de junio de 2009

¿Soñamos?



Déjame sentir cómo juegan tus manos
en mi cuerpo
mientras desenredo tus te quiero.

Déjame ver cómo sube el color por tus mejillas
mientras trepo por tus ramas
y te beso.

Déjame oler cada hueco de tu piel
mientras se desdoblan tus espacios
en mis manos.

Quiero ver el hueco del infinito
y meterme en la nada
mientras te abrazo.

Déjame sentir tu aliento entrecortado
mezclado con el mío
cuando la cima alcanzamos.

Quiero que el alba nos sorprenda
como atardecer en el mar...;
unidos como brisa y viento,
como bosque y bruma,
como amantes atreviéndose a soñar.
Lina Zerón

lunes, 15 de junio de 2009

Para...


"Para hacernos amar no debemos
preguntar nunca a quien nos ama:
¿Eres feliz?, sino decirle siempre:
¡Que feliz soy!"
Jacinto Benavente

domingo, 14 de junio de 2009

Destino


Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.
El hombre es ánima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.
Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.
El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.
Damos la vida sólo a lo que odiamos.
Rosario Castellanos

sábado, 13 de junio de 2009

De esas tres cosas


Dame tregua, tiempo, dame tregua,
no me apresures a pensar
pasa más lento.
Detén un poco tu paso
y dame un respiro...
no me apures, no quiero perder
espacios ni silencios.
Dame tregua, tiempo, dame tregua,
se me vienen los años
y aún me falta escribir un libro,
tener un hijo... tú sabes,
de esas tres cosas...solo el árbol me creció,
el libro ya está en camino,
para el hijo falta el amor.
Teresa Aburto Uribe

viernes, 12 de junio de 2009

Hacer el amor


Hacer el amor
siempre fue un toma y daca, fue
—con sucedidos exquisitos—
hacer lo impredecible 100 % improvisado.

Sergio Verduzco

jueves, 11 de junio de 2009

De mujer a mujer


Lentamente, mi dulce exploradora,
en fluctuante suavidad de tacto,
con el roce impulsivo, el mimo exacto,
desafiando la ansiedad que implora.

Sinuosa, implacable, progresiva,
con la elasticidad de la serpiente,
rastreando la piel, que te consiente,
extática de ti, de ti cautiva.

Francisco Álvarez Hidalgo

miércoles, 10 de junio de 2009

Ela


Passei toda a noite, sem dormir, vendo, sem espaço, a figura dela,
E vendo-a sempre de maneiras diferentes do que a encontro a ela.
Faço pensamentos com a recordação do que ela é quando me fala,
E em cada pensamento ela varia de acordo com a sua semelhança.
Amar é pensar.
E eu quase que me esqueço de sentir só de pensar nela.
Não sei bem o que quero, mesmo dela, e eu não penso senão nela.
Tenho uma grande distracção animada.
Quando desejo encontrá-la
Quase que prefiro não a encontrar,
Para não ter que a deixar depois.
Não sei bem o que quero,
nem quero saber o que quero.
Quero só Pensar nela.
Não peço nada a ninguém, nem a ela, senão pensar.


Alberto Caeiro (Fernando Pessoa)

lunes, 8 de junio de 2009

Tus palabras


Apoyada en mi hombro
eres mi ala derecha.
Como si desplegaras
tus suaves plumas negras,
tus palabras a un cielo
blanquísimo me elevan.

Exaltación. Silencio.
Sentado estoy a mi mesa,
sangrándome la espalda,
doliéndome tu ausencia.
Manuel Altolaguirre

domingo, 7 de junio de 2009

Amantes


Somos como son los que se aman.
Al desnudarnos descubrimos dos monstruosos
desconocidos que se estrechan a tientas,
cicatrices con que el rencoroso deseo
señala a los que sin descanso se aman:
el tedio, la sospecha que invencible nos ata
en su red, como en la falta dos dioses adúlteros.
Enamorados como dos locos,
dos astros sanguinarios, dos dinastías
que hambrientas se disputan un reino,
queremos ser justicia, nos acechamos feroces,
nos engañamos, nos inferimos las viles injurias
con que el cielo afrenta a los que se aman.
Sólo para que mil veces nos incendie
el abrazo que en el mundo son los que se aman
mil veces morimos cada día.

Jorge Gaitán Durán

sábado, 6 de junio de 2009

El temblor


La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz,
bajar, lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras
que me separan de tu cuerpo ausente.
Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo,
te bebo en las mansiones
líquidas del paladar y en la humedad
radiante de tus ingles, mientras
tu propia lengua me recorre y baja,
retráctil y prensil,
como la lengua oscura de la lluvia.
La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.
Jose Ángel Valente

jueves, 4 de junio de 2009

Paquebot


He visto una mujer hermosa
Sobre el mar del Norte
Todas las aguas eran su cabellera
Y en su mirada vuelta hacia las playas
Un pájaro silbaba
Las olas truenan tan roncas
Que mis cabellos han caído
Recostada sobre la lejanía
Su vientre y su pecho no latían
Sin embargo sus lágrimas vivían
Inclinado sobre mis días
Bajo tres soles
Miraba allá lejos
El paquebot errante que cortó en dos el horizonte.
Vicente Huidobro

martes, 2 de junio de 2009

Epigrama


Al perderte yo a ti, tú y yo hemos perdido:
yo, porque tú eras lo que yo más amaba,
y tú, porque yo era el que te amaba más.

Pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti,
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
Ernesto Cardenal