lunes, 30 de noviembre de 2009

Muerte del olvido


Se me murió el olvido
de repente.

Inesperadamente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.

En busca suya el corazón tocaba
todas las puertas.
Nadie. Nada.

Y allí donde estuviera se instaló
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminablemente.
Meira Delmar

domingo, 29 de noviembre de 2009

Todo está dicho entre nosotros


Todo está dicho entre nosotros
y hace tiempo. No nos queda
una fórmula, una palabra
para nombrar lo que comienza.
Tienes el día, tengo
la noche que me nace entre las venas.
Siempre es lo mismo, existen
las palabras y ahora se encuentran.
Tenemos todo dicho. Alguna música
que ensayas y la mañana empieza.
Para mí es la media tarde
y su voz de cosa vieja.
De pronto me preguntas: ¿qué dijiste?,
y la vida se llena.
José María Gómez Sanjurjo

sábado, 28 de noviembre de 2009

Otra noche

En esta oscuridad
con las manos heladas
distingo mi cara.
Me veo abandonado en el infinito.

Giuseppe Ungaretti

viernes, 27 de noviembre de 2009

Guárdame en ti


Amor mío: guárdame entonces en
ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos
indiquen
que la vida se nos fue entre los
dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe
tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que
la primavera desciende.
Raul Zurita

jueves, 26 de noviembre de 2009

Lasitud




Encantadora mía, ten dulzura, dulzura...
calma un poco, oh fogosa, tu fiebre pasional;
la amante, a veces, debe tener una hora pura
y amarnos con un suave cariño fraternal.

Sé lánguida, acaricia con tu mano
mimosa;
yo prefiero al espasmo de la hora
violenta
el suspiro y la ingenua mirada luminosa
y una boca que me sepa besar
aunque me mienta.

Dices que se desborda tu loco corazón
y que grita en tu sangre la más loca
pasión;
deja que clarinee la fiera voluptuosa.

En mi pecho reclina tu cabeza galana;
júrame dulces cosas que olvidarás
mañana

Y hasta el alba lloremos, mi pequeña
fogosa.

Paul Verlaine

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Atados


Tienes la llave que abre
-ven a las cinco-
estaré en mis sábanas
quiero estar frente
a tu exceso atada.
María José Mures

martes, 24 de noviembre de 2009

Cuestión de sueños


Soñé conmigo mismo toda mi vida, hasta que me enamoré de ella y dejé de soñar. Ella se pregunta qué se hizo del hombre de sus sueños.

Rosa Elvira Peláez

lunes, 23 de noviembre de 2009

Memoria


Y resbaló el amor estremecido
por las mudas orillas de tu ausencia.
La noche se hizo cuerpo de tu
esencia
y el campo abierto se plegó vencido.
Un ayer de tus labios en mi oído,
una huella sonora, una cadencia,
hizo flor de latidos tu presencia
en el último borde del olvido.
Viniste sobre un aire de amapolas.
Como suspiros estallando rojos,
bajo el ardor de las estrellas plenas,
los labios avanzaron como olas.
Y sumiso en el sueño de tus ojos
murió el dolor en las floridas venas.
Dionisio Ridruejo

domingo, 22 de noviembre de 2009

Y sobre todo


Inmutable e infinito
es tu cuerpo
de venado salvaje:
Es tu pelo
todos los árboles
Son tus ojos
todas las luces
Es tu nariz
todos los puentes
Son tus labios
todos los caminos
Es tu cuello
todas las canteras
Son tus hombros
todos los pilares
Tu pecho
todas las geografías
tus brazos
todos los vientos
Tu vientre
todas las espesuras
Tus piernas
todas las transformaciones

Inmutable e infinito:
eres

Carlota Caulfield

sábado, 21 de noviembre de 2009

Soñé que tú me llevabas


Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueño, tan verdaderas!....

Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
Antonio Machado

viernes, 20 de noviembre de 2009

Al reino de los cuentos


No te despertaré
para vivir contigo
un instante de sol.
Pero uniré
al tuyo mi sueño
volaré contigo
al reino de los cuentos.
Amerigo Iannacone

jueves, 19 de noviembre de 2009

Imaginados invisibles


Un instante en la inmensidad...
Y te has quedado en mi piel para siempre.
La fragancia fría del invierno
Te trajo envuelto en tu aroma.
Ese perfume fresco, a ti,
Que me visita de vez en vez,
Me saluda de lejos,
Me habla... me sonríe...
Y, luego, se va.
Dormíamos en un paisaje de nieve
Cubierto de ansias, de besos leves,
Imaginados invisibles,
Sentidos con el alma,
Contenidos, libres, breves.
Dormidos, con los ojos abiertos,
Las manos tendidas
Y el pálpito sostenido en cada segundo.
Un instante en la inmensidad...
Y te has quedado en mi piel
para siempre.
Nuria del Saz

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Despedida


Pálida la palabra se rezaga
con olor a partida sin regreso;
un intento de hablar, un retroceso,
llama que ya se enciende, ya se apaga.
Es el adiós irrevocable daga
hendida en la mejilla, como el beso
de quien entrega al justo, y queda preso
de sus acciones, y al final las paga.
No sé cómo decírtelo; he venido
en sequedad de espíritu vencido,
con temor de algún día lamentarlo.
Llueve hoy en mí, y tal vez en ti mañana,
lluvia que nos separa y nos hermana,
y tan difícil hace articularlo.
Francisco Álvarez

martes, 17 de noviembre de 2009

Olvido


lunes, 16 de noviembre de 2009

Nocturno y elegía



Si pregunta por mí, traza en el suelo
una cruz de silencio y de ceniza
sobre el impuro nombre que padezco.
Si pregunta por mí, di que me he muerto
y que me pudro bajo las hormigas.
Dile que soy la rama de un naranjo,
la sencilla veleta de una torre.

No le digas que lloro todavía
acariciando el hueco de su ausencia
donde su ciega estatua quedó impresa
siempre al acecho de que el cuerpo
vuelva.
La carne es un laurel que canta y sufre
y yo en vano esperé bajo su sombra.
Ya es tarde. Soy un mudo pececillo.

Si pregunta por mí dale estos ojos,
estas grises palabras, estos dedos:
y la gota de sangre en el pañuelo.
Dile que me he perdido, que me he vuelto
una oscura perdiz, un falso anillo
a una orilla de juncos olvidados;
dile que voy del azafrán al lirio.

Dile que quise perpetuar sus labios,
habitar el palacio de su frente.
Navegar una noche en sus cabellos.
Aprender el color de sus pupilas
y apagarme en su pecho suavemente,
nocturnamente hundido, aletargado
en un rumor de venas y sordina.

Ahora no puedo ver aunque suplique
el cuerpo que vestí de mi cariño,
me quedé fijo, roto, desprendido.
Y si dudáis de mi creed al viento,
mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán si aún espero o si anochezco.

¡Ah! Si pregunta dile lo que sabes.
De mí hablarán un día los olivos
cuando yo sea el ojo de la luna,
impar sobre la frente de la noche,
adivinando conchas de la arena,
el ruiseñor suspenso de un lucero
y el hipnótico amor de las mareas.

Es verdad que estoy triste, pero tengo
sembrada una sonrisa en el tomillo,
otra sonrisa la escondí en Saturno
y he perdido la otra no sé donde.
Mejor será que espere a medianoche,
y a la vigilia del tejado fría.

No me recuerdes su entregada sangre
ni que yo puse espinas y gusanos
a morder su amistad de nube y brisa.
No soy el ogro que escupió en su agua
ni el que un cansado amor paga en
monedas.
¡No soy el que frecuenta aquella casa
presidida por una sanguijuela!

( Allí se va con un ramo de lirio
a que lo estruje un ángel de alas turbias.)
No soy el que traiciona a las palomas,
a los niños, a las constelaciones...
Soy una verde luz desamparada
que su inocencia busca y solicita
con dulce silbo de pastor herido.

Soy un árbol, la punta de una aguja,
un alto gesto encuentre en equilibrio:
la golondrina en cruz, el aceitado
vuelo de un búho, el susto de una ardilla.
Soy todo, menos eso que dibuja
un índice con cieno en las paredes
de los burdeles y los cementerios.

Todo, menos aquello que se oculta
bajo una seca máscara de esparto.
Todo, menos la carne que procura
voluptuosos anillos de serpiente
ciñendo en espiral viscosa y lenta.
Soy lo que me destines, lo que inventes
para enterrar mi llanto en la neblina.

Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y en la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.
Tal vez me llore en el laurel o buque
mi recuerdo en la forma de una estrella.

Emilio Ballagas

domingo, 15 de noviembre de 2009

Hazme un sitio a tu lado


Hazme un sitio a tu lado paralelo al recuerdo,
largo como un horizonte encendido de anhelos,
tibio como una caricia de tus manos secretas,
mío como el gorjeo torrencial de tu pelo.
Hazme sitio a tu lado donde acostar mi pena,
refugio del dolor, amparo del combate,
donde olvide a los muertos:
toda mi angosta historia y mis heridas,
la espiral del deseo y toda una cordillera de memorias.
Hazme sitio a tu lado para estar a tu lado
y junto a ti mirar con la misma mirada,
junto a ti desangrarnos desde las mismas venas
y modelar la patria con aires populares:
una misma alegría para los mismos hijos.
Hazme sitio en tu lecho donde cabe mi angustia,
hazme sitio en tu alma donde guardas mis besos.
Yo quiero hacer de ti un pájaro o un canto,
y a veces decirte que te amo.
Juan Manuel Marcos

sábado, 14 de noviembre de 2009

Arte poética


Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos
y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.
Vicente Huidobro

viernes, 13 de noviembre de 2009

Sexo


Al cabo de los muslos
tibia hendedura
donde convulso el acento se hunde
escapando al olvido
Templo de toda sangre
Arca que guarda el primer estupor
Sepulcro de vírgenes
Mina de agua espontánea
en que el fuego trastornado se vierte
Laguna donde muere sedienta la mentira
Estancia de tiempo perdurable.
Dina Posada

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cançó del dia inútil


Aquest dia que fina, que fina
lentament, com la llàntia en el vas,
no em portà l'alegria divina,
ni de mi no féu mica de cas.
Em deixà dins la cambra pregona
com un fòtil inútil i vell,
entre els mobles que fan la rodona
i les mosques que em busquen la pell.
Clementina Arderiu

miércoles, 11 de noviembre de 2009

En escena


De quien no fuera incierto algún destino
exclúyame de su alma si es que puede.
Apasionado, refléjese en mis días,
en la inútil partida muerto en vida.
Has bailado en mis brazos, te he adorado.
Mi alteza ha de venir, esto fue ensayo:
a tu antigua misión regresar debes.
Yo seré tu princesa enamorada.
Nila López

martes, 10 de noviembre de 2009

El amor


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde,
altivo,enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega

lunes, 9 de noviembre de 2009

Os líquidos íntimos


coa miña pel podes facer enxertos nas mazairas.
algunhas conservan estirados os nomes que gravei a navalladas
tódalas tardes ó volver da escola.
acostumada a tirar por un poema como por un becerro
cando se lle ven as patas,
cando xa non se está en idade de medrar
toda maduración require un desgarro de tendóns
entón é cando corren polo meu peito rabaños de cabras
que non se dirixen a ningunha parte,
sóbenme ás paredes desde as que te vexo,
arrancan coa lingua o pasto mentres te vas
.o tacto dos teus violíns faime chorar terriblemente.
e case non podo soportar que as túas mans me acariñen
como a la dos xerseis que me facía a miña nai cando era nena.
pero coa miña pel
coa miña pel podes facer enxertos nas mazairas.
Olga Novo

domingo, 8 de noviembre de 2009

Visc i torno


Visc i torno
a reviure cada poema,
cada paraula.
Estimo tant
la vida que la faig meva
moltes vegades.

Montserrat Abelló

sábado, 7 de noviembre de 2009

Este amor


Como ir casi juntos
pero no juntos,
como
caminar paso a paso
y entre los dos
un muro
de cristal,
como el viento
del Sur que si se nombra
¡Viento del Sur! parece
que se va con su nombre,
este amor.

Como el río que une
con sus manos de agua
las orillas que aparta,
como el tiempo también,
como la vida,
que nos huyen viviéndonos,
dejándonos
cada vez menos nuestros
y más suyos,
este amor.

Como decir mañana
y estar pensando nunca,
como saber que vamos
hacia ninguna parte
y sin embargo nada
podría detenernos,
como la mansedumbre
del mar, que es el anverso
de ocultas tempestades,
este amor.

Este
desesperado amor.

Meira Delmar

viernes, 6 de noviembre de 2009

He amanecido pequeña


He amanecido pequeña.

Se han ido las horas
desmoronadas,

a cuenta gotas
se dan enteras
recordando
el golpe, los mensajes;

en carne viva,
lamentos sueltos
por mucho tiempo amordazados
recorro
el infinito, de pie junto a la puerta.
Milagros Terán

jueves, 5 de noviembre de 2009

Espejo lésbico


Ay, mujer desconocida,
que tanto ya me conoces;
te estuve llamando a voces
durante toda mi vida.
¿Dónde yaciste escondida,
que no supe de tu oferta?
Aunque mi alma estaba alerta
nunca te vio en sus espejos,
y ahora surges a lo lejos…
Ven, que no hay llave en la puerta.

Francico Álvarez Hidalgo

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Canción del macho y de la hembra


¡Canción del macho y de la hembra!
La fruta de los siglos
exprimiendo su jugo
en nuestras venas.
Mi alma derramándose en tu carne extendida
para salir de ti más buena,
el corazón desparramándose
estirándose como una pantera,
y mi vida, hecha astillas, anudándose
a ti como la luz a las estrellas!
Me recibes
como al viento la vela.
Te recibo
como el surco a la siembra.
Duérmete sobre mis dolores
si mis dolores no te queman,
amárrate a mis alas
acaso mis alas te llevan,
endereza mis deseo
sacaso te lastima su pelea.
¡Tú eres lo único que tengo
desde que perdí mi tristeza!
¡Desgárrame como una espada
o táctame como una antena!
Bésame
muérdeme,
incéndiame,
que yo vengo a la tierra
sólo por el naufragio de mis ojos de macho
en el agua infinita de tus ojos de hembra!
Pablo Neruda

martes, 3 de noviembre de 2009

Soledad


Quien no sabe poblar su soledad,
tampoco sabe estar sólo entre una multitud atareada.

Charles Baudelaire

lunes, 2 de noviembre de 2009

Dame tu cuerpo


Dame tu cuerpo.
Quiero invadirlo de caricias.
Quiero invadirlo de deseo.
Quiero invadirlo de placer.
Sentir toda tu piel.
Quiero rozarlo con mis labios.
Sentir el contacto de tu saliva con tu sudor
.Inundarte de besos.
Besos suaves o apasionantes.
Contagiarte de la sed de mi cuerpo.
Arrojarte cada vez que lo desees a mí.
Y eso sí que jamás logres deshacerte de mí.
Mary Sol Castiblanco

domingo, 1 de noviembre de 2009

Exploradoras


Tus manos
siempre encuentran en mi piel
una senda inexplorada
para zarpar con rabiosa gana
a la apetecida boca
del relámpago carnal

tus manos
saben evadir la rutina
cuando las pienso
se humedece mi memoria
e impaciente las aguardo

Dina Posada