
Porque me vienen siempre al pensamiento
tu esquiva condición y mi quimera,
me rinde, amor, tu falsa primavera,
confundidos en mí risa y lamento.
Quisiera deshacerme en un momento
de memorias amargas, y quisiera
abolirte de la árida ladera
por la que hoy sólo hablar se escucha al viento.
Se acercan otros labios a decirme
que es posible olvidar, que tu alegría
fue un milagro que el tiempo no renueva.
No puedo defenderme sin herirme.
Va el tiempo sordomudo, y todavía
no sale el sol y en la llanura nieva.
Antonio Gala


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