
Es malo que haya
gente imprescindible.No es muy buena
la gente que a sabiendas
se vuelve imprescindible.La fruta
ha de continuar atesorando sol,
no ha de menguar la fuerza del torrente
si por acaso un día
se pierden unos labios.
Pero
-y este pero me abrasa-
no puedo
decir que sea malo
que tú seas imprescindible.
Jorge Riechmann


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