
Sin tu boca al lado de mi boca
No puede la noche cobijarnos
Sin tus manos al lado de mis manos
No puede el día levantarnos
Sin tus miradas dentro de mis ojos
No pueden los árboles dar sombra a nuestros cuerpos
Sin tus cabellos enredándose en mi pecho
No puede el monte soñar con nuestras risas
Sin tu pecho cerca de mi espalda
No puede llover al caer la tarde
Sin tu aliento dentro de mi vientre
No puede el silencio vestirse de fiesta
Antonio M. Segovia


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