miércoles, 4 de junio de 2008

Cuando no puedo besarte al despertar


Ni la distancia me permite decirte
Un buenos días redondo y fresco
Siento que me falta el aire
Cuando te nombro y el pan no me sabe a tu piel dormida
Mi café se muere de tristeza
Y se cansa de no escuchar tus ojos
Cuando limpio las tazas
Y ordeno la mesa, el lecho, las ropas
Mis manos sin ti no pueden incendiarse
En cualquier palabra
Ni ser la carne desierta y veloz de una noche compartida
Llena de finales y risas.
Antonio Marín Segovia

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