lunes, 2 de junio de 2008

Exaltación


Para que tú me quieras, abriría mis venas
y dejaría correr mi sangre generosa.
Para que tú me quieras,
para que tú me creas...
marchitaría de un soplo
mi juventud radiosa,
naufragaría en las ondas umbrosas de tus lagos,
renacería en tus manos en la selva olorosa.
Y en la imponente calma nemorosa
del alma murmurante y rumorosa
de las vírgenes selvas tropicales,
te amaría por Unico...
y en el lecho afelpado de musgo
descansaría mi cuerpo en ansia misteriosa.
¡Te encadenaría en la fiesta amorosa
del arco de seda de mis brazos,
apagaría tu sed
en la pagana misa de mis besos de diosa,
y moriría en tus brazos
en un desmayo rosa!
Dora Gómez Bueno de Acuña

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