jueves, 31 de diciembre de 2009

A distancia


miércoles, 30 de diciembre de 2009

A mano amada


A mano amada,
cuando la noche impone su costumbre de insomnio
y convierte
cada minuto en el aniversario
de todos los sucesos de una vida;

allí,
en la esquina más negra del desamparo, donde
el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.
Unos empuñan tu mirada verde, otros
apoyan en mi espalda
el alma blanca de un lejano sueño,
y con voz inaudible,
con implacables labios silenciosos,
¡el olvido o la vida!,
me reclaman.

Reconozco los rostros.
No hurto el cuerpo.
Cierro los ojos para ver
y siento
que me apuñalan fría,
justamente,
con ese hierro viejo:
la memoria.

Ángel González

martes, 29 de diciembre de 2009

Te quiero


Yo ya te procuraba.
Yo te he llamado
cuando solo sonaba la voz del viento.
Cuando el silencio llamaba a las palabras,
yo ya te llamaba.
Yo te he enamorado
cuando el amor era una hoja en blanco.
Cuando la luna enamoraba las altas cumbres,
yo ya te enamoraba.
Siempre,
desde la nieve de los tiempos,
yo, en tu alma.

Luis Cernuda

lunes, 28 de diciembre de 2009

Latitud


No quiero más que estar sobre tu cuerpo
como lagarto al sol los días de tristeza.
Se disuelve en el aire el llanto roto,
al pie de las estatuas
recupera la hiedra
y tu mano me busca
por la piel de tu vientre
donde duermo extendido.

El pensamiento melancólico
se tiende, cuerpo, a tus orillas,
bajo el temblor del párpado, el delgado
fluir de las arterias,
la duración nocturna del latido,
la luminosa latitud del vientre,
a tu costado, cuerpo, a tus orillas,
como animal que vuelve a sus orígenes.
José Ángel Valente

domingo, 27 de diciembre de 2009

Revelaciones



En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
El deseo de morir es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.

Alejandra Pizamik

sábado, 26 de diciembre de 2009

Tengo miedo a perder la maravilla


Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.

Federico García Lorca

viernes, 25 de diciembre de 2009

El inicio


Estás desnudo
y tu suavidad es inmensa
tiemblas en mis dedos
tu respiración vuela adentro de tu cuerpo
eres
como un pájaro en mis manos
vulnerable
como sólo el deseo podría hacerte vulnerable
ese dolor tan suave con el que nos tocamos
esa entrega en la que conocemos
el abandono de las víctimas
el placer como una fauce
nos lame nos devora
y nuestros ojos se apagan
se pierden.
Verónica Volkow

jueves, 24 de diciembre de 2009

Mi corazón es frágil...


miércoles, 23 de diciembre de 2009

Del pecado de amarte



Del pecado de amarte no estoy arrepentida,
aunque un oscuro abismo nos separe a los dos,
en tanto que risueña te doy mi despedida,
mis ojos se iluminan para decirte adiós.

No nos debemos nada. Tú me diste tu boca
limpia como el agua fresca del manantial;
y te enlacé en mis brazos, amorosa y sensual,
y apagué en la cisterna mi sed ardiente y loca.

Peregrinos errantes, nuestra ruta seguimos.
Si dos sendas opuestas al azar elegimos,
¿por qué nos rebelamos con violenta actitud?
Rosario Sensores

martes, 22 de diciembre de 2009

Caída libre


Al filo de la montaña
volando en libre caída
mi tristeza se desgrana
flota mi melancolía.
De colores adornadas
las dos en paracaídas
bullen juntas abrazadas
tristeza y melancolía.
Sonia Chocrón

lunes, 21 de diciembre de 2009

Tus manos


Tus manos presurosas se afanaron y luego,
como un montón de sombra, cayó el traje a tus pies,
y confiadamente, con divino sosiego,
surgió ante mi, tu virgen y suave desnudez

Tu cuerpo fino, elástico, su esbelta gracia erguía,
eras en la penumbra como una claridad.
Era un cálido velo, que todo te envolvía,
la inefable dulzura de tu serenidad.

Con el alma en los ojos te contemplé extasiado.
Fui a pronunciar tu nombre y me quedé sin voz...
Y por mi ser entero paso un temblor sagrado,
como si en ti, desnuda, se me mostrara Dios.
Manuel Magallanes

domingo, 20 de diciembre de 2009

Y Adán abrazó a Eva


Y Adán abrazó a Eva
Y al estrecharla entre sus brazos
Creyó que abrazaba toda la tierra.
Y allí, en medio de los campos,
Debajo de las ramas,
En pleno contacto con la tierra se juntaron
Sus cuerpos y sus almas,
Y Eva sintió que rugían
De placer sus entrañas
Cuando Adán afiebrado vertía
En ella el germen de la vida.
¡Oh instante solemne y profundo!
Instante supremo
Más grande que todo el universo
¡Oh apertura del amor en el mundo!
Vicente Huidobro

sábado, 19 de diciembre de 2009

Labios bellos, ámbar suave


Con sólo verte una vez te otorgué un nombre,
para ti levanté una bella historia humana.
Una casa entre árboles y amor a media noche,
un deseo y un libro, las rosas del placer
y la desidia. Imaginé tu cuerpo
tan dulce en el estío, bañado entre las
viñas, un beso fugitivo y aquel -"Espera,
no te vayas aún, aún es temprano".
Te llegué a ver totalmente a mi lado.
El aire oreaba tu cabello, y fue sólo
pasar, apenas un minuto y ya dejarte.
Todo un amor, jazmín de un solo instante.

Mas es grato saber que nos tuvo un deseo,
y que no hubo futuro ni presente ni pasado.
Luis Antonio de Villena

viernes, 18 de diciembre de 2009

Mujer desnuda


Nevó toda la noche
sobre el jardín de tu cuerpo;
mas todavía hay rosas
y botones abiertos.

Las dóciles hebras sutiles
de la última rama del árbol
caen como lluvias de oro
sobre la firme blancura de los tallos.

Violetas,que se ocultan
en la hierba de tus pestañas;
apasionadas y profundas.

Hay dos rosas dormidas
con turbador ensueño
en las magnolias impasibles
de tus senos.

Y más oro en los muslos,
porque pinta el sol la seda
de los musgos.

Y tus pies y tus manos,
menudas y largas raíces,
ahondan la tierra
temblorosa de amor de los jardines.
Enrique González Rojo

jueves, 17 de diciembre de 2009

Entre tus brazos


Entre tus brazos
entre mis brazos
entre las blandas sábanas
entre la noche
tiernos
solos
feroces
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.
Idea Vilariño

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Definiciones




Podríamos tener una discusión sobre el amor.
Yo te diría que amo la curiosa manera
en que tu cuerpo y mi cuerpo se conocen,
exploradores que renuevan
el más antiguo acto del conocimiento.

Diría que amo tu piel y que mi piel que te ama,
Que amo la escondida torre que
de repente se alza desafiante
y tiembla dentro de mí
buscando la mujer que anida
en lo más profundo de mi interior de hembra.

Diría también que amo tus ojos
que son limpios y que también me penetran
con vaho de ternura o de preguntas.

Diría que amo tu voz
sobre todo cuando decís poemas,
pero también cuando sonás serio,
tan preocupado por entender
este mundo tan ancho y tan ajeno.

Diría que amo encontrarte
y sentir dentro de mí
una mariposa presa
aleteándome en el estómago
y muchas ganas de reírme
de la pura alegría de que existía y estás,
de saber que te gustan las nubes
y el aire frío de los bosques de Matagalpa.
Podríamos discutir si es serio esto que te digo.
Si es una quemadura leve, de segundo, tercer
o primer grado.
Si hay o no que ponerle nombre a las cosas.
Yo sólo una simple frase afirmo

Te amo

Gioconda Belli

martes, 15 de diciembre de 2009

Besarse, mujer


Besarse, mujer,al sol,
es besarnos
en toda la vida.

Ascienden los labios
eléctricamente
vibrantes los rayos,
con todo el fulgor
de un sol entre cuatro.

Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte.

Descienden los labios
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.

Miguel Hernández

lunes, 14 de diciembre de 2009

Fingir


"Debo fingir que hay otros. Es mentira. Sólo tú eres. Tú mi desventura y mi ventura, inagotable y pura..."
Richart Franklin

domingo, 13 de diciembre de 2009

Devuélvemelo


sábado, 12 de diciembre de 2009

Llénate de mí


Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
Y no, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué‚ palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser
.Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser‚ la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío esío,estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!
Pablo Neruda

viernes, 11 de diciembre de 2009

Cúspide

U olvidar. Hacia atrás sueño.
La rareza de un bosque en un póster
sobre la aguja del reloj. Te tuve
cuando no te tenía, corre brisa
tanto corre que ventea. Un libro
y dos páginas leídas, qué cuerpo
tienes. Ya no te quiero, qué hermoso:
ya no te quiero. Me da perplejidad
tomarte de la mano, y tus rayas
qué largas, no te vas a morir nunca.
Paseo de invierno. Es verano
fue trescientos sesenta y cinco días antes
más o menos, me miraba en el espejo
para peinarme y no amanecía.
Proyectaba aunamientos con nadie
más sola que tú. Conoces
el estertor y el declive.
Yo de fatiga, cuánto te quise.

Concha García

jueves, 10 de diciembre de 2009

Breve beso de la espera


Su nombre ya no me es más familiar
El camino ya no es aquel
El de la ausencia
La muerte perdió su sutilidad
de virgen serena
Me arrancó de un piñazo
el vendaje de los ojos
Mis pestañas abiertas
al recuerdo del exquisito
Esclava de un agujero de eternidad.
Zoé Valdés

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Beso cambalache


Quiero de tu cuerpo
sorber la vaguada
hasta que pare
el ardor de mi sexo,
no retengas
humedades absorbibles
hasta que sane
mi mente agostada,
de tu boca a la mía
no más distancia
que el aire que sale
del beso cambalache
María José Mures

martes, 8 de diciembre de 2009

Ábrete sexo


Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.
Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.
Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.
Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.
Ana Istarú

lunes, 7 de diciembre de 2009

Perdiéndome en tu cuerpo


Mi boca de poca risa
parte alegre hacia tu boca
y como siempre voy hacia tu cuerpo
estoy sin voz
a la hora de los besos.
Me detengo un minuto
en el silencio
para componer un canto a tus caricias
y voy perdiéndome en tu cuerpo.
La noche me envuelve lentamente
y las llaves de la casa
me recuerdan el regreso.
Orietta Lozano

domingo, 6 de diciembre de 2009

Añoranza


Musgo, jazmín, palmeras,
esta noche definen
el aroma y no el límite
de otra noche más densa.
¿Fue aquí? Fue ayer, fue ella,
criatura de fuego,
de inocencia y desvelo.
Fuimos dos, y mi estrella.
Jacobo A. Rauskin

sábado, 5 de diciembre de 2009

Si muriera esta noche


Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera.

Idea Vilariño

viernes, 4 de diciembre de 2009

Te quiero...


Te quiero por ser cuerda y tener cinco dedos...
Te quiero porque aprendo contigo a ser distinta...
Te quiero porque fumas...
Te quiero porque un día...
Elsa López

jueves, 3 de diciembre de 2009

Sencillos deseos


Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo
y quisiera besos en la espalda
acurrucos
que me dijeras las más grandes verdades
o las más grandes mentiras
que me dijeras por ejemplo
que soy la mujer mas linda del mundo
que me querés mucho
cosas así
tan sencillas
tan repetidas,
que me delinearas el rostro
y me quedaras viendo a los ojos
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran
alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo
camino arbolado y oloroso,
que seas la primera lluvia del invierno
dejándote caer despacio
y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura
deshaciéndome
un ruido de caracol
un cardumen de peces en la boca
algo de eso
frágil y desnudo
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana
o simplemente una semilla, un árbol
un poco de hierba
una caricia que me haga olvidar
el paso del tiempo
la guerra
los peligros de la muerte.
Gioconda Belli

miércoles, 2 de diciembre de 2009

No te amo


No te amo, amo los celos que te tengo,
son lo único tuyo que me queda,
los celos y la rabia que te tengo,
hidrófobo de ti me ahogo en vino.
No te amo, amo mis celos,
esos celos son lo único tuyo que me queda.
Cuando desaparezca en esos cielos
de odio te ladraré porque no vienes.
Armando Uribe

martes, 1 de diciembre de 2009

Amaneciendo en soledad


Sí que es ser de día vestirme
cuando no tengo un sosiego enfrente
ni nada en el costado, chupada
de lástima voy vertiendo el traje
en mis brazos y lo encajo
como un sueño deseando un desnudo
más constante. Más siempre.
Concha García

lunes, 30 de noviembre de 2009

Muerte del olvido


Se me murió el olvido
de repente.

Inesperadamente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.

En busca suya el corazón tocaba
todas las puertas.
Nadie. Nada.

Y allí donde estuviera se instaló
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminablemente.
Meira Delmar

domingo, 29 de noviembre de 2009

Todo está dicho entre nosotros


Todo está dicho entre nosotros
y hace tiempo. No nos queda
una fórmula, una palabra
para nombrar lo que comienza.
Tienes el día, tengo
la noche que me nace entre las venas.
Siempre es lo mismo, existen
las palabras y ahora se encuentran.
Tenemos todo dicho. Alguna música
que ensayas y la mañana empieza.
Para mí es la media tarde
y su voz de cosa vieja.
De pronto me preguntas: ¿qué dijiste?,
y la vida se llena.
José María Gómez Sanjurjo

sábado, 28 de noviembre de 2009

Otra noche

En esta oscuridad
con las manos heladas
distingo mi cara.
Me veo abandonado en el infinito.

Giuseppe Ungaretti

viernes, 27 de noviembre de 2009

Guárdame en ti


Amor mío: guárdame entonces en
ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos
indiquen
que la vida se nos fue entre los
dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe
tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que
la primavera desciende.
Raul Zurita

jueves, 26 de noviembre de 2009

Lasitud




Encantadora mía, ten dulzura, dulzura...
calma un poco, oh fogosa, tu fiebre pasional;
la amante, a veces, debe tener una hora pura
y amarnos con un suave cariño fraternal.

Sé lánguida, acaricia con tu mano
mimosa;
yo prefiero al espasmo de la hora
violenta
el suspiro y la ingenua mirada luminosa
y una boca que me sepa besar
aunque me mienta.

Dices que se desborda tu loco corazón
y que grita en tu sangre la más loca
pasión;
deja que clarinee la fiera voluptuosa.

En mi pecho reclina tu cabeza galana;
júrame dulces cosas que olvidarás
mañana

Y hasta el alba lloremos, mi pequeña
fogosa.

Paul Verlaine

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Atados


Tienes la llave que abre
-ven a las cinco-
estaré en mis sábanas
quiero estar frente
a tu exceso atada.
María José Mures

martes, 24 de noviembre de 2009

Cuestión de sueños


Soñé conmigo mismo toda mi vida, hasta que me enamoré de ella y dejé de soñar. Ella se pregunta qué se hizo del hombre de sus sueños.

Rosa Elvira Peláez

lunes, 23 de noviembre de 2009

Memoria


Y resbaló el amor estremecido
por las mudas orillas de tu ausencia.
La noche se hizo cuerpo de tu
esencia
y el campo abierto se plegó vencido.
Un ayer de tus labios en mi oído,
una huella sonora, una cadencia,
hizo flor de latidos tu presencia
en el último borde del olvido.
Viniste sobre un aire de amapolas.
Como suspiros estallando rojos,
bajo el ardor de las estrellas plenas,
los labios avanzaron como olas.
Y sumiso en el sueño de tus ojos
murió el dolor en las floridas venas.
Dionisio Ridruejo

domingo, 22 de noviembre de 2009

Y sobre todo


Inmutable e infinito
es tu cuerpo
de venado salvaje:
Es tu pelo
todos los árboles
Son tus ojos
todas las luces
Es tu nariz
todos los puentes
Son tus labios
todos los caminos
Es tu cuello
todas las canteras
Son tus hombros
todos los pilares
Tu pecho
todas las geografías
tus brazos
todos los vientos
Tu vientre
todas las espesuras
Tus piernas
todas las transformaciones

Inmutable e infinito:
eres

Carlota Caulfield

sábado, 21 de noviembre de 2009

Soñé que tú me llevabas


Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueño, tan verdaderas!....

Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
Antonio Machado

viernes, 20 de noviembre de 2009

Al reino de los cuentos


No te despertaré
para vivir contigo
un instante de sol.
Pero uniré
al tuyo mi sueño
volaré contigo
al reino de los cuentos.
Amerigo Iannacone

jueves, 19 de noviembre de 2009

Imaginados invisibles


Un instante en la inmensidad...
Y te has quedado en mi piel para siempre.
La fragancia fría del invierno
Te trajo envuelto en tu aroma.
Ese perfume fresco, a ti,
Que me visita de vez en vez,
Me saluda de lejos,
Me habla... me sonríe...
Y, luego, se va.
Dormíamos en un paisaje de nieve
Cubierto de ansias, de besos leves,
Imaginados invisibles,
Sentidos con el alma,
Contenidos, libres, breves.
Dormidos, con los ojos abiertos,
Las manos tendidas
Y el pálpito sostenido en cada segundo.
Un instante en la inmensidad...
Y te has quedado en mi piel
para siempre.
Nuria del Saz

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Despedida


Pálida la palabra se rezaga
con olor a partida sin regreso;
un intento de hablar, un retroceso,
llama que ya se enciende, ya se apaga.
Es el adiós irrevocable daga
hendida en la mejilla, como el beso
de quien entrega al justo, y queda preso
de sus acciones, y al final las paga.
No sé cómo decírtelo; he venido
en sequedad de espíritu vencido,
con temor de algún día lamentarlo.
Llueve hoy en mí, y tal vez en ti mañana,
lluvia que nos separa y nos hermana,
y tan difícil hace articularlo.
Francisco Álvarez

martes, 17 de noviembre de 2009

Olvido


lunes, 16 de noviembre de 2009

Nocturno y elegía



Si pregunta por mí, traza en el suelo
una cruz de silencio y de ceniza
sobre el impuro nombre que padezco.
Si pregunta por mí, di que me he muerto
y que me pudro bajo las hormigas.
Dile que soy la rama de un naranjo,
la sencilla veleta de una torre.

No le digas que lloro todavía
acariciando el hueco de su ausencia
donde su ciega estatua quedó impresa
siempre al acecho de que el cuerpo
vuelva.
La carne es un laurel que canta y sufre
y yo en vano esperé bajo su sombra.
Ya es tarde. Soy un mudo pececillo.

Si pregunta por mí dale estos ojos,
estas grises palabras, estos dedos:
y la gota de sangre en el pañuelo.
Dile que me he perdido, que me he vuelto
una oscura perdiz, un falso anillo
a una orilla de juncos olvidados;
dile que voy del azafrán al lirio.

Dile que quise perpetuar sus labios,
habitar el palacio de su frente.
Navegar una noche en sus cabellos.
Aprender el color de sus pupilas
y apagarme en su pecho suavemente,
nocturnamente hundido, aletargado
en un rumor de venas y sordina.

Ahora no puedo ver aunque suplique
el cuerpo que vestí de mi cariño,
me quedé fijo, roto, desprendido.
Y si dudáis de mi creed al viento,
mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán si aún espero o si anochezco.

¡Ah! Si pregunta dile lo que sabes.
De mí hablarán un día los olivos
cuando yo sea el ojo de la luna,
impar sobre la frente de la noche,
adivinando conchas de la arena,
el ruiseñor suspenso de un lucero
y el hipnótico amor de las mareas.

Es verdad que estoy triste, pero tengo
sembrada una sonrisa en el tomillo,
otra sonrisa la escondí en Saturno
y he perdido la otra no sé donde.
Mejor será que espere a medianoche,
y a la vigilia del tejado fría.

No me recuerdes su entregada sangre
ni que yo puse espinas y gusanos
a morder su amistad de nube y brisa.
No soy el ogro que escupió en su agua
ni el que un cansado amor paga en
monedas.
¡No soy el que frecuenta aquella casa
presidida por una sanguijuela!

( Allí se va con un ramo de lirio
a que lo estruje un ángel de alas turbias.)
No soy el que traiciona a las palomas,
a los niños, a las constelaciones...
Soy una verde luz desamparada
que su inocencia busca y solicita
con dulce silbo de pastor herido.

Soy un árbol, la punta de una aguja,
un alto gesto encuentre en equilibrio:
la golondrina en cruz, el aceitado
vuelo de un búho, el susto de una ardilla.
Soy todo, menos eso que dibuja
un índice con cieno en las paredes
de los burdeles y los cementerios.

Todo, menos aquello que se oculta
bajo una seca máscara de esparto.
Todo, menos la carne que procura
voluptuosos anillos de serpiente
ciñendo en espiral viscosa y lenta.
Soy lo que me destines, lo que inventes
para enterrar mi llanto en la neblina.

Si pregunta por mí, dile que habito
en la hoja del acanto y en la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
mi fantasma en la nave del espejo.
Tal vez me llore en el laurel o buque
mi recuerdo en la forma de una estrella.

Emilio Ballagas

domingo, 15 de noviembre de 2009

Hazme un sitio a tu lado


Hazme un sitio a tu lado paralelo al recuerdo,
largo como un horizonte encendido de anhelos,
tibio como una caricia de tus manos secretas,
mío como el gorjeo torrencial de tu pelo.
Hazme sitio a tu lado donde acostar mi pena,
refugio del dolor, amparo del combate,
donde olvide a los muertos:
toda mi angosta historia y mis heridas,
la espiral del deseo y toda una cordillera de memorias.
Hazme sitio a tu lado para estar a tu lado
y junto a ti mirar con la misma mirada,
junto a ti desangrarnos desde las mismas venas
y modelar la patria con aires populares:
una misma alegría para los mismos hijos.
Hazme sitio en tu lecho donde cabe mi angustia,
hazme sitio en tu alma donde guardas mis besos.
Yo quiero hacer de ti un pájaro o un canto,
y a veces decirte que te amo.
Juan Manuel Marcos

sábado, 14 de noviembre de 2009

Arte poética


Que el verso sea como una llave
que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
cuanto miren los ojos creado sea,
y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos
y cuida tu palabra;
el adjetivo, cuando no da vida mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
como recuerdo, en los museos;
mas no por eso tenemos menos fuerza:
el vigor verdadero reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas!
hacedla florecer en el poema.

Sólo para nosotros
viven todas las cosas bajo el sol.

El poeta es un pequeño Dios.
Vicente Huidobro

viernes, 13 de noviembre de 2009

Sexo


Al cabo de los muslos
tibia hendedura
donde convulso el acento se hunde
escapando al olvido
Templo de toda sangre
Arca que guarda el primer estupor
Sepulcro de vírgenes
Mina de agua espontánea
en que el fuego trastornado se vierte
Laguna donde muere sedienta la mentira
Estancia de tiempo perdurable.
Dina Posada

jueves, 12 de noviembre de 2009

Cançó del dia inútil


Aquest dia que fina, que fina
lentament, com la llàntia en el vas,
no em portà l'alegria divina,
ni de mi no féu mica de cas.
Em deixà dins la cambra pregona
com un fòtil inútil i vell,
entre els mobles que fan la rodona
i les mosques que em busquen la pell.
Clementina Arderiu