sábado, 27 de octubre de 2007

Vámonos, mi dulce amor


Con ella a solas, en la oscuridad
de la luz de las estrellas,
Brotaban mis cuchicheos inspirados:

No quiero que estés con miedo,
Quiero que estés contenta...
No hay sitio para la culpa
Entre nosotros dos.

No hay cuidado: esta arboleda nos oculta
No hay nadie para detenernos.

Su cara de niña,
Frunciendo de miedo el entrecejo,
Se calma -
Y luego de una sonrisa leve
Sus ojos se abren anchos
En un esfuerzo por seguirme.

Guiados por mis caricias
Que aleteaban sobre su cuerpo
Como mariposas sobre flores
Que vienen recién de abrir,

Nos desatamos
Al sostenernos tan cerca
Y nos vamos
En una forma de viajar.
David Castro Rubio

2 comentarios:

a millas de la nebulosa dijo...

i like it!

tenes excelentes textos sigue asi :)
cuidate mucho!

agarimosa galega da fronteira oriental dijo...

Muchísimas gracias por tus ánimos!!! Un abrazo