lunes, 14 de septiembre de 2009

Llueve


Caen goterones zigzagueantes,
líneas inconclusas,
iluminadas rayas
que lloran la desierta ciudad
ennegrecida,
apagada.

La calle, empapada de lágrimas,
sudada de la labor diaria,
descansa en la noche húmeda.

Todo se moja dilatadamente.
El suelo adquiere un brillo
especial de espejo,
donde quiero verme
y no me encuentro,
sólo agua,
sólo lluvia
arrasando toda brizna,
quitando
y
removiendo polvo.

En realidad,
sólo llueve.
Felipe Lázaro

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