
Permanecerás
porque conozco
tus celos habituales
porque mansamente
—y a tu gusto—
te revuelves
y aglutinas en mi cuerpo
porque alguna vez
he muerto de la risa
cuando has despertado
en mitad de la noche
pronunciando el nombre
de otra.
Zulema Retamal
Alguien asesinó mi alegría

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