
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en su luz,
Si como muros que se derriban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo,
Dejando sólo la verdad de su amor verdadero,
La verdad de sí mismo...
Yo sería aquella que imaginaba,
Aquella que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclamaría ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sinó la libertad de estar presa en alguien cuyo nombre no puedo oir sin escalofríos,
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
Por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan con su cuerpo y espíritu como leños perdidos que el mar anega o levanta libremente,
Con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,
La única libertad porque muero.
Tú justificas mi existencia,
Si no te conozco no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, pues no he vivido.
Vicente Aleixandre


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