
Se consume tu olor en el entorno de mi cama.
El aire artificial despide el último sudor de nuestro idilio.
¡se ha secado!...
quedó tu huella...
el eco de quejidos lo escuchan los duendes de la calle.
Se masturban cuando rememoran tus labios.
A ratos evoco en un letargo,
el desprendimiento,
fuego de piel.
Vuelve a humedecerse la tela.
Tu olor regresa...a ella, mi cama.
Para que el aire artificial
despida el último sudor de nuestro idilio.
Iván Trejo


No hay comentarios:
Publicar un comentario